julio 01, 2009

Escenas repetidas en un café

Los vi desde el otro lado del café. Él, miraba el reloj continuamente mientras hablaba, con señales de disculpas. Ella, tenía cara de decepción, había lágrimas en sus ojos. Pude imaginarme la historia.
                
Hace tres días, ella ni pensaba en él, hasta que la miró diferente. Esa misma noche, hablaron por teléfono hasta la madrugada. Ella estaba aún incrédula, pero él, con sus atenciones y halagos, logró ilusionarla.

Hace dos días, se encontraron en este mismo café. Él quiso besarla, ella lo eludió, pensando en un mejor escenario para el primer beso. Dieron un paseo, por el barrio chino, quizás. Entraron a todas las tiendas para ver con detalles las maravillas orientales que ofertan locales atiborrados de lámparas de papel, tazas para el té, hierbas innombrables y móviles con figuritas de animales del zodíaco. Él tocaba todo, ella se divertía. Se dejó llevar. Él la tomó de la mano, ella ya no pudo soltarse. Se sentaron en un banco de una plaza, se besaron, el tocó sus pechos, ella se sonrojó. Se sintieron felices entre los ceibos y las miradas intrusas. Se despidieron hasta el otro día.

Hace un día cenaron juntos. Él la invitó a su casa, le preparó unos ñoquis con tuco, quizás. Ella llevó el vino. Él le mostró su colección de películas y le cantó algún bossa con su guitarra, Muchacha de Ipanema, quizás. Ella se aferraba al sueño de mejores días junto a alguien a quien amar. Comieron, tomaron, rieron, se besaron, se tocaron. Él la cargó hasta su cama. Hicieron el amor. Él, con deseo. Ella con la alegría que promete el nuevo romance.

Esta mañana amanecieron juntos. Él dijo que tenía que salir, ella se despidió con duda. La despedida fue indiferente. Esta tarde, están sentados uno frente al otro. Él dice que fue un error, ella intenta no llorar, y se pregunta por qué.

Regreso a mi casa pensando en mis propias historias, y en las veces que alguien se despidió sin dejar respuestas. Tristes escenas repetidas en un café.


4 comentarios:

habbi dijo...

Este me hizo llorar, o estoy muy sensible o sólo faltó al final "cualquier parecido con la realidad es sólo coincidencia"

Milagro Haack dijo...

Hola Adriana...
Dejo mi huella de haberte leído y me pregunto, tan frío es el afecto?
El temple de ánimo, no se deja ver, quizás....
Un abrazo
Milagro Haack

Greg dijo...

Me gusta este en especial porque me recuerda al juego de mi hermana y yo cuando nos sentábamos a inventar historias de la gente. Al analizar el momento de la despedida me planteo que no existe posibilidad alguna de comprobar cuál de las decisiones que ha tomado el hombre es la mejor, porque no existe comparación alguna. El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación. Como si un actor representase su obra sin ningún ensayo. Pero como diría Kundera: ¿qué valor puede tener la vida si el primer ensayo para vivir es ya la vida misma? Por eso la vida parece un boceto. Por eso borramos y comenzamos otra vez, a veces en un eterno retorno.

La gocha dijo...

Adriana

¿Realidad o ficción? No importa, quizás. Los encuentros, desamores y despedidas; un círculo vicioso en nuestras vidas, quizás.