mayo 25, 2009

Ligia Elena


Crecí en los 80, con Thriller de Michael Jackson, Por las noches, después de la cena, lloraba con las desventuras de Ligia Elena y Nacho Gamboa, los protagonistas de la telenovela de las 9. Desde siempre fui novelera, desde siempre lloré con los amores imposibles y las mujeres malditas que le robaban los novios a las buenas aludiendo a un falso embarazo, con padres estrictos y mafiosos que no comprendían los amores de los hijos; incluso lloraba con los finales felices.

En los 90, en paralelo con la decadencia de la televisión venezolana y con la excusa de la globalización mediática, las novelas extranjeras comenzaron a invadir las pantallas de los cuatro canales libres que se sintonizaban en Venezuela. Así, entraron a la casa los tamales mexicanos, los paisajes brasileros y la melancolía peruana. Más tarde, los culebrones mayameros. Pero Ligia Elena siguió siendo mi preferida. Pensar que una podría enamorarse de un musiquito del club “El gato enmochilado”, y dejar todo por él, era, en esa época, la única forma conocida del amor.

Venezuela, al igual que Brasil, México o Colombia, es una gran productora de telenovelas; no solo de reinas de belleza.  Diversas investigaciones coinciden en que este género televisivo es una herramienta para construir memoria colectiva y acercar al pueblo a sus sueños, los que, posiblemente, nunca alcanzarán. Gracias a las telenovelas, nos enamoramos, nos hacemos millonarios, creemos en lo imposible y ratificamos los cuentos de niñas pobres que se convierten en princesas. Es como el cine, pero en pequeñas dosis diarias.

Hoy los tiempos son distintos a cuando veía Ligia Elena. La realidad del país es otra, la noticia de muerte y sangre tiene más rating por estos tiempos. Pero miro atrás y ratifico mi creencia de que, como en los 80, la telenovela sigue siendo una buena vía de escape.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Fuimos dos las que lloramos con Ligia Elena...... Alli fui que vi por primera vez, comiendo pescado a la orilla de la playa....que el ojo del pescado también se comía....aunque confieso que yo nunca lo he intentado.....
Tu hermana que te quiere muchisiiiimoooooooo.....

Milagro Haack dijo...

Mis saludos Adriana.

Tu relato como otros vienen de la historia heredada desde la infancia ya adolescencia y como tal, los gustos de cada ser al asumir la escritura, beben de su cofre de memorias, de sus pasos por lo que consideran una huella regresando como una referencia del instante vivido en recortes de fragmentos memorias, aunque el núcleo sea el recorrido la niña, el entretejo es personal sobre una visión ya plasmado con conciencia de crónicas repetidas.

Nota: esto es a modo personal:

No puedo referir nada sobre las telenovelas. Nunca me agradaron, por eso, porque su realidad histórica de un país no iba a la par de la vivencias diaria; por ello, a razón de lo ficticio aunque el amor sea un sentimiento, no creo que tenga que pasar por horas y horas de dolor, así que en esta casa mis hijas jamás vieron novelas, (si Candy, Candy y otras historias). En las calles todo es distinto, la vida es otra, entonces prefiero la lectura, allí también se abre mucho más la memoria visual, al abrir otro universo donde debas entrar y regenerar como tuya la vivencia narrativa.

Gracias de nuevo y hasta pronto

Anónimo dijo...

No me resisto a decirte que envido com escribes y que me encantan tus relato. Nunca sé donde termina tu imaginación y donde empieza tu verdad.

Tus relatos tienen la frescura de la inmediatez y la vitalidad y magia del Caribe.

Creo que el estar en el otro lado del continente te ha hecho mucho bien. Por todo

De un lector-admirador y sobre todo: amigo

A.S.

Anónimo dijo...

ninguno de mis amigos y yo jamas por ningún motivo asumiríamos que vimos candy ajjaj claro entre candy la hora robot por vtv era la hora robot y para remate el ninja kamuy y por supuesto los ansiados sábados para ver centella que fue uno de mis primeros contactos visuales con la cultura oriental mas allá de las espadas y las flechas envenenadas nunca olvidare el capitulo final de centella que por una argucia termina matando a todos sus amigos y continua su destino como si nada ese es el destino de un anti héroe buenos recuerdos y la ventaja de negarme a crecer,gracias a ello impresiono a mis sobrinos en el tema de los héroes vespertinos claro cuando entramos en aguas mas profundas como dragón ball ay me retiro honorablemente y dejo que los mocosos sigan buen post andriana , recuerdos de cuando eramos felices y no sabíamos

Alvarito dijo...

Las vi todas también.

¡Te quiero!

=>

Jeanette C. Rincón-Morales dijo...

Para mi fue "La Loba", "Una muchacha llamada Milagros", "Peregrina"... esas las heredé de la chica que ayudaba en casa con las labores domésticas.

Pero la que más disfruté fue "Por estas calles". Esta reflejó la realidad y quizás el sueño venezolano.

Hasta allí mis recuerdos. Y sí, nos hace falta una buena novela que nos ayude a construir una visión compartida de país. Seguimos siendo noveleros!

Laura dijo...

Adriana, como siempre, los posts son buenísimos. Creo que, si tenés cable, una buena manera de seguir indagando en estereotipos será el fabuloso canal TV y Novelas aunque, claro, el candor venezolano no se encuentra en esa grilla. Pero como ejercicio, es divertido.
Y aguante Mazinger!

Yo! dijo...

Me encanta todo lo que escribes!!!
Vuelve!

Anónimo dijo...

me pongo a pintarte
y no lo consigo
despues de estudiarte
lentamente termino...pensando
que faltan sobre mi paleta
colores intensos que reflejen
tu rara belleza
no puedo captar tu sonrrisa
plasmar tu mirada
por que poco a poco
solo pienso en ti, solo pienso en ti
solo pienso en ti, solo pienso en ti
tu sigues viniendo y sigues posando
con mucha paciencia
por que siempre mi lienzo esta en blanco
las horas se pasan volando
escojo el trabajo adelantado para tu retrato

sospecho que no tienes prisa
y que te complace el que poco a poco
solo pienso en ti, solo pienso en ti
solo pienso en ti, solo pienso en ti

sospecho que no tienes prisa
y que te complace el que poco a poco
solo pienso en ti, solo pienso en ti
solo pienso en ti, solo pienso en ti

solo pienso en ti, solo pienso en ti
solo pienso en ti, solo pienso en ti